pág. 17
ISSN: 3005-2610 (En Línea)Julio-Diciembre, Vol.4, No.2, Año 2023

Trayectorias de la percepción del dolor según la
edad y el sexo entre usuarios del laboratorio clínico
en un hospital académico de mediana y alta
complejidad

Pain perception trajectories according to age and sex among

clinical laboratory users in a medium and high complexity

academic hospital

Daney Moreno Camelo

E.S.E. Hospital Departamental Tomás Uribe Uribe

Sulay Córdoba Rangel

E.S.E. Hospital Departamental Tomás Uribe Uribe

Laura Isabel Viecco Chaparro

E.S.E. Hospital Departamental Tomás Uribe Uribe

Gustavo Bergonzoli

E.S.E. Hospital Departamental Tomás Uribe Uribe
pág. 18
DOI:
https://doi.org/10.61368/r.s.d.h.v7i3.1089
Trayectorias de la percepción del dolor según la edad y el sexo entre
usuarios del laboratorio clínico en un hospital académico de mediana
y alta complejidad

Pain perception trajectories according to age and sex among clinical laboratory users in a medium

and high complexity academic hospital

Daney Moreno Camelo
1
laboratorio@hospitaltomasuribe.gov.co

https://orcid.org/0009
-0001-0960-0462
E.S.E. Hospital Departamental Tomás Uribe Uribe

Coordinadora del Laboratorio Clínico

Colombia

Sulay Córdoba Rangel

gerencia@hospitaltomasuribe.gov.co

https://orcid.org/0009-0008-5947-5162

E.S.E. Hospital Departamental Tomás Uribe Uribe

Colombia

Laura Isabel Viecco Chaparro

investigacion@hospitaltomasuribe.gov.co

https://orcid.org/0000-0002-5919-6509

E.S.E. Hospital Departamental Tomás Uribe Uribe

Colombia

Gustavo Bergonzoli

secretariagecoi@hospitaltomasuribe.gov.co

https://orcid.org/0000-0001-9608-5587

E.S.E. Hospital Departamental Tomás Uribe Uribe

Coordinador grupo de Gestión del Conocimiento e Innovación (GECOI)

Coordinador del Grupo de investigación en Salud, Medicina y Sociedad (SAMESO)

Colombia

Fecha de recepción: 17-05-2026 Fecha de aprobación: 21-06-2026

1
Autor Principal
Correspondencia:
laboratorio@hospitaltomasuribe.gov.co
pág. 19
RESUMEN

Introducción. El concepto del dolor ha sido objeto de un largo debate desde sus primeras referencias
en la antigüedad, y el interés por comprender la respuesta al dolor es tan antiguo como la humanidad.
Evaluar la trayectoria de las diferentes intensidades del dolor, según la edad y el sexo, percibidas por
los usuarios de laboratorios clínicos. Metodología. Este estudio se realizó con 7
,043 pacientes de un
hospital universitario. Se utilizó un modelo de regresión de puntos de unión para analizar las
trayectorias de la carga de dolor por venopunción según la edad y el sexo. Se utilizó la escala analógica
visual para medir la percepción del dolor. Resultados. La media de todos los tipos de intensidad del
dolor fue estadísticamente significativa en las mujeres. Entre las mujeres, la trayectoria de los cuatro
tipos de dolor evaluados aumentó significativamente con la edad hasta la séptima década de vida.
Entre los hombres, se observó una disminución estadísticamente significativa entre los menores de
cuarenta años en la percepción del dolor leve, fuerte y muy fuerte. A continuación, se produjo un
aumento hasta la séptima década de vida. La percepción del dolor moderado no presentó ninguna
trayectoria. Conclusión. La percepción del dolor es mayor entre las mujeres y tiende a aumentar con
la edad; en los hombres, tiende a disminuir en las primeras cuatro décadas de vida y luego aumenta
hasta la séptima década. Este hallazgo es útil para implementar estrategias de atención a los usuarios
de laboratorios clínicos.

Palabras clave: percepción del dolor,
trayectorias del dolor, edad, sexo, programa de regresión de
puntos de unión
pág. 20
ABSTRACT

Introduction.
The concept of pain has been a topic of long debate since it´s first records in ancient
times, and the interest in understanding the response to pain is as old as humanity. To evaluate the

trajectory of different pain intensities, according to age and gender, perceived by clinical laboratory

users.
Methodology. This study was conducted on 7,043 patients from an academic hospital. A
joinpoint regression model was used to analyze the trajectories of venipuncture pain burden across

age and sex. The isual Analogue Scale (VAS) was used to measure the pain perception.
Results. The
mean of all pain intensity types was statistically significantly higher in women. Among women, the

trajectory of the four types of pain evaluated increased significantly with age to the seventh decade of

life. Among men, a statistically significant dec
rease was observed among those under forty in the
perception of mild, strong, and very strong pain. Then an increase to the seventh decade of life. The

perception of moderate pain had no trajectory.
Conclusion. Pain perception is greater among women
an
d tends to increase with age, in men, it tends to decrease in the first four decades of life, then increase
until the seventh decade. This finding is useful for implementing strategies for caring for clinical

laboratories users.

Keywords
: pain perception, pain trajectories, age, sex, joinpoint regression program
Cómo citar: Moreno Camelo, D., Córdoba Rangel, S., Viecco Chaparro, L. I., & Bergonzoli, G. (2026). Trayectorias de la
percepción del dolor según la edad y el sexo entre usuarios del laboratorio clínico en un hospital académico de mediana y
alta complejidad. Revista Científica De Salud Y Desarrollo Humano , 7(3), 18–33.
https://doi.org/10.61368/r.s.d.h.v7i3.1089
pág. 21
INTRODUCCIÓN

El concepto de dolor ha sido objeto de un largo debate desde sus primeros registros en la antigüedad,
y el interés por comprender la respuesta al dolor es tan antiguo como la humanidad; sin embargo, la
comprensión del dolor aún está lejos de ser suficiente1.

Los organismos vivos deben ser capaces de reconocer estímulos peligrosos para la supervivencia y
reaccionar adecuadamente. Las estructuras del sistema somatosensorial que realizan esta tarea se
llaman nociceptores. Una característica de los nociceptores es su capacidad para producir
sensibilización, lo que aumenta la excitabilidad neuronal. Esta sensibilización consiste en una
reducción del umbral de activación, así como un aumento en la tasa de respuesta a la estimulación
nociva, lo que se traduce en el desarrollo de un proceso inflamatorio defensivo en el sitio de la
lesión2,3,4,5
.
La evaluación del dolor en los laboratorios clínicos suele tener en cuenta la edad y el
sexo debido a
diferencias documentadas en la respuesta y percepción del dolor. Se ha documentado que las mujeres
a menudo reportan puntuaciones de dolor más altas porque son más sensibles a los estímulos
dolorosos que los hombres. Los adultos mayores también pueden experimentar un aumento en la
intensidad del dolor, posiblemente influenciado por factores como una alteración en el procesamiento
de la percepción del dolor.

Al referirse al dolor, las mujeres tienden a usar un lenguaje más detallado y factual, lo que indica una
mayor sensibilidad emocional. Los hombres tienden a usar menos palabras, destacando los aspectos
sensoriales del dolor6,7,8,9
.
El dolor es una experiencia individual determinada por múltiples factores que usualmente condicionan
su desarrollo, haciéndol
a desagradable. No existe la posibilidad de hacer mediciones objetivas del
dolor; usualmente depende de lo reportado por los pacientes entrevistados.

Este estudio tuvo como objetivo evaluar la trayectoria de los diferentes niveles de dolor, según la edad
y el
sexo, percibidos por los usuarios del laboratorio clínico de un hospital académico de mediana y
alta complejidad.
pág. 22
METODOLOGÍA

Se realizó un estudio de prevalencia de la medición de la percepción del dolor, basado en muestras de
sangre tomadas por venopunción braquial, entre 7,043 usuarios del Laboratorio Clínico de
la E.S.E.
Hospital Tomás Uribe Uribe, un hospital académico, entre enero y junio de 2024.

Fuente de datos y procedimientos estadísticos.

Los datos se obtuvieron de los registros administrativos diarios de los usuarios del Laboratorio Clínico.
Se incluyeron en la base de datos pacientes con datos completos y posteriormente se depuró. La
variable respuesta se definió como la medición de la percepción del dolor realizada en el laboratorio
clínico utilizando la Escala Visual Análoga (EVA), el sexo y la edad se trataron como variables
independientes.

La evaluación de la trayectoria de la percepción del dolor se realizó utilizando el Programa de
Regresión de Punto de Unión (Joinpoint), que permite probar si un cambio aparente en la tendencia
es estadísticamente significativo. Cada punto de unión denota el Cambio Porcentual Anual (APC),
cambio estadístico en la tendencia, el programa estima esto usando un Método de Permutación de
Monte Carlo, encontrando la línea de mejor ajuste para cada segmento de la tendencia de
interés10,11,12,13
.
La evaluación de los diferentes niveles de puntuación de percepción del dolor entre sexos se realizó
utilizando pruebas t de Student; todas las pruebas estadísticas se evaluaron con un nivel alfa menor al
5%.

Procedimientos de laboratorio.

Un técnico de salud capacitado realizó el procedimiento de venopunción. Esto implicó desinfectar el
área y extraer la muestra de sangre de una vena del brazo usando una aguja y un tubo pequeños.
Después de la punción, cada sujeto registró su intensidad de dolor percibida como un número en una
hoja de trabajo (escala EVA).

Características del instrumento para medir la percepción del dolor.
pág. 23
Varios instrumentos miden la percepción del dolor del paciente. La Escala Visual Análoga (EVA) es
uno de esos instrumentos; consiste en una línea horizontal de 10 cm. Cada extremo representa la
intensidad mínima y máxima del dolor. Se le pide al paciente que marque el punto en la línea
correspondiente a su intensidad de dolor percibida. El laboratorio clínico institucional la usa
rutinariamente debido a su facilidad de aplicación14,15,16
.
Dado que la experiencia del dolor es subjetiva y está ligada a la emoción, todas las escalas se
consideran útiles pero no muy precisas para medir los niveles de dolor. Los estudios que comparan
diferentes escalas informaron que las escalas actuales son válidas pero no completamente precisas.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En este estudio, el 70.6% (4973/7043) de los usuarios eran mujeres y el 29.4% (2070/7043) eran
hombres. El 32.7% (1626/4973) de las mujeres y el 32.0% (662/2070) de los hombres reportaron no
haber percibido dolor durante la venopunción. El 67.3% (3347/4973) de las mujeres y el 68.0%
(1408/2070) de los hombres reportaron experimentar algún dolor. La prevalencia de dolor leve entre
las mujeres fue del 81.5% y del 79.6% entre los hombres; dolor moderado 9.1% y 10.3%; dolor severo,
3.7% y 4.5%; dolor muy severo 5.7% y 5.6%, respectivamente.

La media y la desviación estándar entre los usuarios que reportaron no dolor, independientemente de
la edad, fue de 101.6 y 49.7 entre mujeres, 41.4 y 31.6 entre hombres respectivamente. t de Student =
4.1, grados de libertad (GL) = 30 y p = 0.000.

Para la percepción de dolor leve, la media y la desviación estándar fue de 170.4 y 84.1 entre mujeres,
70.1 y 57.9 entre hombres, respectivamente. t de Student = 3.9, GL = 30 y p = 0,000.

Para la percepción de dolor moderado, la media y la desviación estándar fue de 19.1 y 13.2 entre
mujeres, 9.1 y 6.9 entre hombres, respectivamente. t de Student = 2.7, GL = 30 y p = 0.012.

Para la percepción de dolor severo, la media y la desviación estándar fue de 7.6 y 4.6 entre mujeres,
4.0 y 3.3 entre hombres, respectivamente. t de Student = 2.6, GL = 30 y p = 0.015.

Para la percepción de dolor muy severo, la media y la desviación estándar fue de 12.1 y 6.0 entre
mujeres, 4.9 y 4.6 entre hombres, respectivamente. t de Student = 3.8, GL = 30 y p = 0.001.
pág. 24
Tabla 1. Población estudiada, según intensidad de dolor percibido,
sexo y edad
La percepción de no dolor es mayor entre las mujeres hasta los 72 años. La trayectoria de la
percepción de no dolor, entre las mujeres, aumenta hasta los 72 años (β = 1.98, p < 0.05)
estadísticamente significativa, aumentando; a partir de esa edad la trayectoria disminuye (β = -10.75,
p < 0.05) y la trayectoria es estadísticamente significativa. Entre los hombres, hay un aumento

EVA
Sin dolor Leve Moderado Fuerte Muy fuerte
Grupo
etario

Mujeres
Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres
13-17
51 23 84 37 5 8 2 4 2 0
18-22
86 5 136 24 11 3 9 4 8 0
23-27
102 6 173 23 24 4 8 1 12 0
28-32
72 15 184 29 16 1 2 3 15 1
33-37
78 14 129 28 23 6 5 1 12 1
38-42
92 30 168 38 12 8 6 4 11 4
43-47
109 37 188 28 22 5 9 1 14 3
48-52
171 44 221 62 16 14 12 1 20 8
53-57
156 79 292 113 32 14 11 8 21 7
58-62
182 83 311 175 53 10 17 10 17 9
63-67
153 109 276 195 40 19 14 11 19 15
68-72
159 79 247 149 14 21 10 6 17 13
73-77
97 59 149 89 16 21 8 2 11 5
78-82
57 37 86 72 10 8 4 5 6 7
83-87
45 29 49 37 5 1 4 2 5 3
88-92
16 13 34 22 6 2 1 1 3 2
Total
1626 662 2727 1121 305 145 122 64 193 78
pág. 25
estadísticamente significativo hasta los 66 años (β = 5.75, p < 0.05), luego un descenso
estadísticamente significativo (β = -7.31, p < 0.05). (Gráfica 1).

Gráfica 1. Trayectoria de la percepción de no dolor según sexo.

La percepción de dolor leve es mayor entre las mujeres hasta los 72 años. La trayectoria de la
percepción de dolor leve, entre las mujeres, aumenta positivamente hasta los 72 años (β = 1.98, p <
0.05), luego desciende (β = -10.81, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas.
Entre los hombres, se observa un aumento hasta los 66 años (β = 5.75, p < 0.05), luego un descenso
(β = -7.31, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas. (Gráfica 2).

Gráfica 2. Trayectoria de la percepción de dolor leve según sexo.

a percepción de dolor moderado es mayor entre las mujeres hasta los 66 años. La trayectoria de la
percepción de dolor moderado, entre las mujeres, aumenta positivamente hasta los 66 años (β = 2.30,
p < 0.05), luego desciende (β = -6.73, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas.
Entre los hombres, se observa un aumento hasta los 72 años (β = 4.08, p < 0.05), luego un descenso
(β = -9.31, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas. (Gráfica 3).
pág. 26
Gráfica 3. Trayectoria de la percepción de dolor moderado según sexo.

La percepción de dolor fuerte es mayor entre las mujeres hasta los 66 años. La trayectoria de la
percepción de dolor fuerte, entre las mujeres, aumenta positivamente hasta los 66 años (β = 3.39, p <
0.05), luego desciende (β = - 9.04, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas.
Entre los hombres, se observa un descenso, no estadísticamente significativo, hasta los 48 años (β = -
3.87, p > 0.05), luego un aumento hasta los 62 años (β = 17.15, p < 0.05) y finalmente, un descenso (β
= -7.17, p < 0.05); estas dos últimas trayectorias son estadísticamente significativas. (Gráfica 4).

Gráfica 4. Trayectoria de la percepción de dolor fuerte según sexo.
pág. 27
La percepción de dolor muy fuerte es mayor entre las mujeres hasta los 66 años. La trayectoria de la
percepción de dolor muy fuerte, entre las mujeres, aumenta positivamente hasta los 66 años (β = 3.73,
p < 0.05), luego desciende (
β = -6.64, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas.
Entre los hombres, se observa un aumento hasta los 62 años (β = 17.15, p < 0.05), luego un descenso
(β = -7.17, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas. (Grafica 5).

Gráfica 5. Trayectoria de la percepción de dolor muy fuerte según sexo.

La percepción de no dolor durante las primeras siete décadas de vida es mayor en las mujeres que en
los hombres; igual ocurre con la percepción de cualquier tipo de dolor; sea leve, moderado, fuerte o
muy fuerte, es mayor en las mujeres. Las mujeres parecen ser más sensibles a la sensación dolorosa
dado que si bien la percepción de cualquier tipo de dolor aumenta con la edad en ambos sexos, es
mayor entre las mujeres.

La trayectoria de la percepción de no dolor, entre las mujeres, aumenta hasta los 72 años (β = 1.98, p
< 0.05) estadísticamente significativa, aumentando; a partir de esa edad la trayectoria disminuye (β =
-10.75, p < 0.05) y la trayectoria es estadísticamente significativa. Entre los hombres, hay un aumento
estadísticamente significativo hasta los 66 años (β = 5.75, p < 0.05), luego un descenso
estadísticamente significativo (β = -7.31, p < 0.05).

La percepción de dolor leve es mayor entre las mujeres hasta los 72 años. La trayectoria de la
percepción de dolor leve, entre las mujeres, aumenta positivamente hasta los 72 años (β = 1.98, p <
pág. 28
0.05), luego desciende (β = -10.81, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas.
Entre los hombres, se observa un aumento hasta los 66 años (β = 5.75, p < 0.05), luego un descenso
(β = -7.31, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas.

La percepción de dolor moderado es mayor entre las mujeres hasta los 66 años. La trayectoria de la
percepción de dolor moderado, entre las mujeres, aumenta positivamente hasta los 66 años (β = 2.30,
p < 0.05), luego desciende (β = -6.73, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas.
Entre los hombres, se observa un aumento hasta los 72 años (β = 4.08, p < 0.05), luego un descenso
(β = -9.31, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas.

La percepción de dolor fuerte es mayor entre las mujeres hasta los 66 años. La trayectoria de la
percepción de dolor fuerte, entre las mujeres, aumenta positivamente hasta los 66 años (β = 3.39, p <
0.05), luego desciende (β = - 9.04, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas.
Entre los hombres, se observa un descenso, no estadísticamente significativo, hasta los 48 años (β = -
3.87, p > 0.05), luego un aumento hasta los 62 años (β = 17.15, p < 0.05) y finalmente, un descenso (β
= -7.17, p < 0.05); estas dos últimas trayectorias son estadísticamente significativas.

La percepción de dolor muy fuerte es mayor entre las mujeres hasta los 66 años. La trayectoria de la
percepción de dolor muy fuerte, entre las mujeres, aumenta positivamente hasta los 66 años (β = 3.73,
p < 0.05), luego desciende (β = -6.64, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas.
Entre los hombres, se observa un aumento hasta los 62 años (β = 17.15, p < 0.05), luego un descenso
(β = -7.17, p < 0.05); ambas trayectorias son estadísticamente significativas.

En Arabia Saudita, un estudio reportó que la prevalencia de dolor entre pacientes que acudían a terapia
física era del 26%, y el 65.8% eran mujeres. En este estudio, la prevalencia de dolor moderado a muy
fuerte fue del 18.5%, y el 70.6% de los sujetos estudiados eran mujeres, muy similar a lo reportado en
Arabia Saudita17.

Un estudio realizado en Norteamérica reportó que la tendencia de la prevalencia del dolor era más
frecuente entre las mujeres y variaba entre el 30% y el 60%; además, aumentaba con la edad18. En este
pág. 29
estudio, la percepción de cualquier tipo de dolor aumenta con la edad, al menos hasta la séptima
década de vida.

En Corea del Sur, un estudio sobre la tendencia de la prevalencia del dolor reportó una prevalencia
del 21.9%; la prevalencia de dolor severo fue del 1.9%19. En este estudio, la prevalencia general de
dolor moderado a muy fuerte fue del 18.5%, y de dolor muy severo del 5.7%.

Muchos estudios han encontrado que hombres y mujeres difieren en su experiencia de dolor. Se ha
encontrado que las mujeres tienen respuestas de sensibilidad al dolor más altas que los hombres. La
evidencia sugiere que las mujeres reportan umbrales de dolor más bajos, tolerancias al dolor más bajas
y una intensidad de dolor más alta que los hombres20,21,22,23,24,25
.
También existe evidencia de alteraciones fisiológicas en el procesamiento de la nocicepción y el dolor
con la edad. La neurobiología del envejecimiento sugiere alteraciones generalizadas y considerables
en la estructura, función y bioquímica de las estructuras del sistema nervioso periférico y central en
individuos mayores. Esto puede explicar las diferencias relacionadas con la edad en la sensibilidad al
dolor, consistentes con la disminución de la percepción del dolor después de la séptima década de
vida; que este estudio muestra26,27,28,29,30.

CONCLUSIONES

Las mujeres parecen más sensibles al dolor inducido que los hombres; la sensibilidad al dolor aumenta
hasta la séptima década de vida, principalmente en las mujeres, y disminuye a partir de entonces. Sin
embargo, se necesita más investigación para comprender mejor la respuesta a la sensación dolorosa
según la edad y el sexo.

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